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Benet – También
colaboras con publicaciones como el semanal Melilla
Hoy, o la revista de la Casa de Melilla. Cuéntanos
un poco en qué consisten esas colaboraciones.
Carmen
– Desde hace diez años soy colaboradora semanal en
el “Movimiento poético” Melilla 2000. Su presidente,
el gran poeta Eladio Algarra, es también un gran
amigo mío, amistad que me honra, y no sólo le envío
mis poemas o artículos sino que también le mando
cosas de mis amigos de aquí que a su vez él va
publicando.
Mi primer
escrito que vi con letra de imprenta fueron unos
versos jocosos, allá por el 2000, dedicados a la
extinta peseta, acompañados de su dibujito
correspondiente –peseta llorando-, hecho por mí.
¡Qué ilusión produce ver tu primera poesía
publicada! Hice copias para toda la familia y
amigos. Sólo me faltó repartir octavillas.
En cuanto a la revista de la Casa
de Melilla, colaboro mandando artículos o reseñas de
los numerosos actos que la Casa realiza a lo largo
del año pues es un Centro en continua actividad.
Todos los años en primavera convoca un importante
Certamen de Poesías a nivel internacional.
Benet – Un pajarito nos
ha contado que eres una estupenda actriz de teatro.
Cuéntanos tu paso por los escenarios.
Carmen
– Ese pajarito es un poco mentirosillo y exagerado.
Efectivamente, me gusta la interpretación y de hecho
ya de niña en el colegio me elegían para hacer
algunos papeles, generalmente en los autos
sacramentales ¡horror! También me “hacían” cantar y
bailar. Afortunadamente, entonces las monjas no
tenían, ni existía, el vídeo.
También en la Escuela Normal del
Magisterio hice algunas cosas. Recuerdo que en una
de las obras salía con un abrigo de piel de conejo,
prestado por una señora amiga de casa, que me
llegaba hasta el suelo y las mangas me tapaban
brazos y manos. La gente no se reía de la obra sino
de mi facha. Un inciso: al considerarme animalista,
jamás uso pieles para vestir.
Luego tuve una etapa en la que
eché formalidad y dejé aparcada mi “carrera teatral”
hasta hace relativamente poco en que la he retomado
y lo paso muy bien con los demás compañeros de
farándula. Incluso hacemos bolos por esos pueblos de
Dios. Como puedes deducir por mi tono jocoso, ese
pajarillo pía más de la cuenta.
Benet – En tu currículo
cuentas con premios como el Certamen de Poesía “Don
Pedro de Estopiñán” en cuatro ediciones, el Premio
Poeta en su Voz 2005 otorgado por Amigos de la
Poesía, primer Premio de Poesía Navideña otorgado
por la Asociación Poesía del Mediterráneo. ¿Qué
representa esto para ti?
Carmen
– Son premios sencillos pero muy queridos para mí.
En una ocasión, al oír el título del poema que yo
había presentado, y que resultó premiado, di un
grito en medio de la sala: ¡Ése es el mío! Luego no
sabía donde meterme.
Como dije anteriormente, te
sirven de acicate para seguir componiendo y la
ilusión que sientes durante una temporada alimenta
de algún modo la llama de la inspiración. Esto
último me ha quedado muy bien. En serio, un premio
de vez en cuando es justo y necesario pues todos los
humanos tenemos un gramo de vanidad o sentimos la
necesidad de que algo nuestro guste a alguien, en
este caso al jurado, y se nos diga: Sigue adelante.
Benet – Recientemente
has participado en el acto homenaje al 60
aniversario de la Agrupación Literaria Amigos de la
Poesía y el 25 aniversario de la orquesta de Plectro
Nuestra Señora de Tejeda. ¿Qué nos puedes contar
sobre este acto?
Carmen –
Fue un acto precioso, al menos así me lo pareció.
Con un alto nivel, tanto por parte de la orquesta
como de los rapsodas. Exacto, sin una equivocación,
todos habían trabajado mucho, elegante y al mismo
tiempo sobrio y sin alharacas. Creo que los
numerosos asistentes salieron satisfechos y los
actuantes fueron muy felicitados, cosa que se
agradece de corazón. La pena es que no se repita,
esta vez en un local más cercano, para que pudieran
ir aquellas personas que no les fue posible
trasladarse al Club Levante por su ubicación. Queda
hecha la propuesta.
Benet – Ahora si me lo
permites, te voy a hacer un par de preguntas en un
tono un tanto más distendido. ¿Prefieres un día sol
paseando por la orilla de la playa o un día gris
mirando a través de los cristales de una ventana?
Carmen –
Un día gris mirando a través de los cristales,
contemplando la sinfonía monótona de la lluvia gris,
sobre el asfalto gris del paisaje gris, es muy
hermoso si ese día tienes el alma de color gris…
pero yo soy mediterránea y adoradora del sol. Lo
necesito desde el alba hasta el ocaso, hora en que
me da un punto de tristeza porque sus rayos ya no
alumbrarán hasta un nuevo día. A la mañana
siguiente, al asomarme a la ventana y ver el joven
sol comenzar su alegre andadura por el cielo, yo
también me lleno de júbilo y de energía solar para
empezar mi jornada. Y si, como dices, puedo pasear
por la orilla aunando el binomio sol-mar, miel sobre
hojuelas. Los días en color son una maravilla de la
naturaleza.
Benet – Para acompañar
el café, ¿eres más de bocaditos de tarta de manzana
o prefieres el clásico bombón de chocolate?
Carmen
– Siempre he sido muy golosa. Afortunadamente nunca,
hasta ahora, he tenido problemas con el peso. Fíjate
si me gustarán los dulces que de jovencilla, siendo
yo muy “pía”, hacía promesas -esto suena ahora a
épocas prehistóricas- de no tomar pasteles durante
un cierto tiempo. Y el día anterior al que terminaba
el fatídico plazo del ayuno y abstinencia reposteril,
esperaba a que diesen las doce de la noche y con la
primera campanada ya “caía” el primer pastel,
seguido de varios más, no digo cuantos.
Y referente al chocolate, si me
queréis conquistar mandadme bombones Mon cheri.
Benet – Y ahora como
digo a todos mis entrevistados, te dejo la
oportunidad para que digas todo cuanto quieras
compartir con nosotros y no te haya preguntado.
Carmen
– Me gustaría comentar mi amor por los Animales,
para mí con mayúscula. Son unos seres creados puros
que por desgracia, generalmente, se los ha
maltratado, dado caza, a veces utilizando trampas
traicioneras, torturado hasta darles muerte,
simplemente por diversión o capricho, escudándose a
menudo en que “es la tradición”. Víctimas del
abandono, mueren cientos de miles cada año, mientras
ellos a cambio nos dan su cariño y lealtad. El gran
Leonardo da Vinci decía: Día llegará en que la
muerte de un animal sea tan punible como la de un
hombre.
Como es de suponer estoy en
contra de cualquier tortura que se le inflija a un
ser vivo, sea persona, animal o planta. Tortura no
es cultura.
Pertenezco a varias ONGS, a las
que ayudo en la medida de mis posibilidades, pero
puedo asegurarte que cuando me siento más en paz es
ayudando a estas criaturas, quizá porque somos una
pequeña minoría los que nos dedicamos a su defensa y
derechos. Te contaré una anécdota alusiva a este
tema que me llegó a emocionar. Paseando un día con
Yasmín, mi perrita recogida, una pobre indigente que
pedía a la puerta de Mercadona se puso a acariciarla
y del pan que ella estaba comiendo cortó un pedacito
y se lo dio a la perrita. Eso es amor a un ser vivo.
Por último, si me lo permites, ya
sé que sí pues eres muy amable, me agradaría mucho
que quienes lean esta entrevista visiten mi página
web (www.carmencarrasco.es). Es obra de mi sobrina
Carmina Andrés a quien desde estas líneas doy las
gracias, pues además ella es la autora de todas las
ilustraciones de mis libros y publicaciones en
general. Creo que les gustará visitarla.
Muchas gracias Carmen por tu
tiempo, pues somos conocedores que tienes una
apretada agenda, y como siempre digo, quedo a tu
entera disposición.
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